domingo, 28 de febrero de 2010

sábado, 27 de febrero de 2010

"No puedo..."


No puedo darte soluciones para todos tus problemas de la vida, ni tengo respuestas para tus dudas o temores. Pero puedo escucharte, puedo estar junto a ti. No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro, pero cuando me necesites estaré allí. No puedo evitar que tropieces, solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no te caigas. Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos pero los disfruto sinceramente contigo cuando te veo feliz. No juzgo las decisiones que tomas en la vida. Me limitaré a apoyarte y a ayudarte si me lo pides. No puedo impedir que te alejes de mi, pero si desearte lo mejor y esperar a que vuelvas, cuando alguna pena te parta el corazón. No puedo, no puedo evitar tus sufrimientos pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlos de nuevo. No puedo decirte quien eres ni quien deberías ser. Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo...

Sin resentimiento...

Libre Interpretación




To be continued...

lunes, 22 de febrero de 2010

Historias junto al fuego

"El verdadero valor del anillo"

Un joven concurrió a un sabio en busca de ayuda.
- Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar maestro?. ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro, sin mirarlo, le dijo:
- ¡Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mis propios problemas. Quizás después... Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

- E... encantado, maestro -titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas-.

- Bien -asintió el maestro-. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho agregó: Toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo para pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.
En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, así que rechazó la oferta.
Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.
¡Cuánto hubiese deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro! Podría habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y su ayuda.

- Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir 2 ó 3 monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

- ¡Qué importante lo que dijiste, joven amigo! -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo?. Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
- Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.

- ¿¿¿¿58 monedas? -exclamó el joven-.

- Sí, -replicó el joyero-. Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... Si la venta es urgente...

El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
- Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya única y valiosa. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.

de Jorge Bucay




"La tristeza y la furia"

En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta...
En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas.
Había una vez... un estanque maravilloso.

Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente...
Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque.
La furia, apurada ( como siempre esta la furia), urgida -sin saber por qué- se baño rápidamente y más rápidamente aún, salió del agua...
Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró...
Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...
Y así vestida de tristeza, la furia se fue.

Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro ( o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.
En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.

Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza.


De Jorge Bucay



"Nada que decir"

martes, 16 de febrero de 2010

"Martes Torrejero"

Ingredientes
Una barra de pan del dia anterior.
Leche caliente ligeramente azucarada.
Huevos para rebozar.
Aceite para freir.
Azucar y agua a partes iguales para hacer un almibar.
Un chorrito de licor.
Una tableta de chocolate especial para postres.
75gr. de mantequilla.
1/2 litro de nata.
100gr. de azucar.

Preparación
Cortamos el pan en rodajas de 1.5cm. de grosor,pasamos por la leche y el huevo y freimos en abundante aceite.
Preparamos el almibar con el azucar,agua y licor dándole un hervor de 1m.
Rociamos con este almibar las torrijas.
Derretimos el chocolate con la mantequilla en el microondas y rebajamos con agua hasta conseguir la textura de una salsa.
Montamos la nata con el azucar ligeramente.
Para emplatar ponemos una torrija que cubriremos con la salsa de chocolate templada y la nata semimontada.
Torrejas con chocolate

miércoles, 10 de febrero de 2010

Sin libertad no hay amor...

PARA HACER EL RETRATO DE UN PÁJARO

Pintar primero una jaula
con la puerta abierta
pintar después algo bonito
algo simple, algo bello,
algo útil para el pájaro.
Apoyar después la tela contra un árbol
En un jardín en un soto
o en un bosque esconderse tras el árbol
Sin decir nada, sin moverse
A veces el pájaro llega enseguida
Pero puede tardar años
antes de decidirse.
No hay que desanimarse
Hay que esperar
Esperar si es necesario durante años
La celeridad o la tardanza
En la llegada del pájaro
No tiene nada que ver
Con la calidad del cuadro.
Cuando el pájaro llega, si llega
observar el más profundo silencio
esperar que el pájaro entre en la jaula
y una vez que haya entrado
cerrar suavemente la puerta con el pincel.

Después borrar uno a uno todos los barrotes
cuidando de no tocar ninguna pluma del pájaro.

Hacer acto seguido, el retrato del árbol,
escogiendo la rama más bella para el pájaro,
Pintar también el verde follaje
Y la frescura del viento,
El polvillo del sol
y el ruido de los bichos de la hierva en el calor estival
y después esperar
que el pájaro se decida a cantar.

Si el pájaro no canta, mala señal,
Señal de que el cuadro es malo,
Pero si canta es buena señal,
Señal de que podéis firmar.
Entonces arrancadle delicadamente
una pluma al pájaro
Y escribid vuestro nombre
En un ángulo del cuadro.

De Jacques Prévert




jueves, 4 de febrero de 2010

Mientras...

"Mientras esté en tu camino siempre será para librarte de los tropiezos,
o al menos para ayudarte a levantar cuando caigas en uno,
sólo me retiraré cuando yo sea el que te haga tropezar"

lunes, 1 de febrero de 2010

El sol y la luna

Si entre los rayos de su amado ELLA pudiera cobijarse,

Si entre su cabello plateado EL pudiera perderse,

Si la noche fuese día… y el día noche,

Si su amor no fuera imposible,

Que espectáculo se vería en el cielo, madre mía.

EL, cada día, estallaba en mil colores para recordarle su amor.

ELLA, cada noche, crecía o decrecía pensando en su amante.

Si yo fuera sol y ella mi luna, que cataclismo, madre mía.



Ni dioses, ni reglas eternas, ni fuerzas universales…

Quizás el mundo se acabaría,

Quizás el mundo solamente cambiaría.

Quizás el amor triunfaría

Que mundo tan distinto, madre mía.

Lo que si se, mi amor, es que sin día no hay noche

Y sin noche día.

Que el sol es más sol porque piensa en la luna

Y la luna mas luna… porque lo ama, sin duda.